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far westViejo oeste, salvaje oeste o lejano oeste (en inglés old west, wild west o far west), son los términos con que se denomina popularmente a los hechos históricos (con sus personajes protagonistas) que tuvieron lugar en el siglo XIX durante la expansión de la frontera de los Estados Unidos de América hacia la costa del Océano Pacífico. Aunque la colonización del territorio comenzó en el siglo XVI con la llegada de los europeos, el objetivo de alcanzar la costa oeste se debió principalmente a la iniciativa gubernamental del presidente Thomas Jefferson, tras la Compra de la Luisiana en 1803. La expansión de la frontera fue considerada como una búsqueda de oportunidades y progreso.

Esta incesante y prolongada migración de gentes hacia el oeste desplazó culturas ancestrales y oprimió a minorías étnicas de amerindios. En contraste, el período suscitó importantes avances en la industria, las comunicaciones y la agricultura, a costa en muchos casos de una intensa explotación de los recursos humanos y naturales.

Estos eventos históricos, origen de un mito nacional en los Estados Unidos, han sido recreados por diversas manifestaciones del arte, agrupadas bajo el género western. Este género narra historias de cowboys, pioneros, “nobles” amerindios, gambusinos, empresarios, etc. Historias de gentes de variada condición que emprendieron la aventura del oeste con la esperanza de alcanzar el éxito personal pero que acabaron, no pocas veces, enfrentados a la justicia o a la fatalidad del destino. Los estudios actuales consideran que detrás de esta mitificación se esconde una realidad más compleja y se tiende a replantear el papel de todos los actores que participaron en aquella coyuntura social, económica y cultural que fue la frontera estadounidense en el siglo XIX.

Representantes de la autoridad y vigilantes

La aparición de poblados, negocios, y demás infraestructuras en los territorios del oeste motivó la necesidad de hacer respetar la ley y perseguir a los delincuentes. Las armas proliferaban, pues todo aquel que emigraba al oeste iba armado para repeler posibles agresiones. Se estima que durante la «fiebre del oro», cada prospector llevaba un arma. Al oeste llegaban también toda clase de gentes, entre ellos delincuentes y marginados potencialmente violentos y muy dispuestos a infringir la ley. A pesar de que la mayor parte de la gente eran sencillos trabajadores, el crimen tuvo también su protagonismo en la expansión de la nueva frontera.

Por regla general, las pequeñas poblaciones eran tranquilas porque sus habitantes sólo querían asentarse y prosperar. Los forasteros eran tenidos como honestos hasta que su conducta demostraba lo contrario. La sanción por alterar la convivencia de la comunidad era el desprecio público, que empujaba al infractor a marcharse. El duelo y las balaceras eran una forma admitida de solucionar diferencias. Sin embargo, disparar por detrás, hacerlo de lejos o emboscar, eran considerados una cobardía, además de ser ilegales. La justicia era distinta dependiendo de si el eliminado era un mexicano o un amerindio. El robo de un caballo era considerado un delito particularmente grave, por el que el infractor era usualmente ahorcado.

La presencia del sheriff (comisario) acompañó la expansión al oeste. Los datos más tempranos lo mencionan en los años 1823 y 1824 en la comunidad de San Felipe de Austin. Los nuevos asentamientos, crecidos alrededor de las vetas de mina, también requerían de sus servicios. El hecho de que el sheriff pudiera ser elegido por voto popular le daba a la elección una dimensión social que reflejaba los intereses y tensiones de la comunidad. También existía un cuerpo de alguaciles (marshals) encargado de ejecutar las disposiciones federales.

far westLa duración del empleo del comisario era de dos a cuatro años, según las regiones. En sus labores podía valerse de asistentes, conocidos como deputy. En situaciones especiales o de emergencia podía nombrar a otros ciudadanos para que lo ayudaran. Esto dependía del llamado posse commitatus o poder del condado. En algunas jurisdicciones, sus funciones incluían la recaudación de impuestos y la ejecución de penas como el ahorcamiento, que podía hacerse en un patíbulo o bajo un árbol cualquiera. Generalmente no había preparación para este cargo.

En 1860 David J. Cook (que ejerció en los años 1860 y 1870, como sheriff y policía) publicó un libro llamado “¡Manos arriba! O veinte años de vida como detective en las montañas y en las llanuras”, donde daba algunos consejos:

Cuando intentes arrestar a un desperado (delincuente), ten la pistola en tu mano o alístate para desenfundarla (…) mi lema ha sido: "Es mejor matar dos hombres que permitir a uno matarte".
Nunca confíes en el honor de un prisionero (…) nueve de diez no tienen honor.

Las leyendas del oeste han dejado muchos nombres propios, algunos de ellos variaron su vida entre el cumplimiento de la ley y la ilegalidad (Grattan Dalton, para el caso, antes de incorporarse a una reconocida pandilla prestó sus servicios como marshal). Wild Bill Hickock fue un pistolero de cuya muerte en un saloon surgió la combinación de póker conocida como La Mano del Muerto. Wyatt Earp fue parte de la policía de Dodge City y protagonista del tiroteo de OK corral. Además de nombres propios, hubo también organizaciones locales muy renombradas como los Rangers de Texas, agencias de seguridad privada como la Agencia Pinkerton, grupos locales de ciudadanos llamados "Vigilantes" como los Bald Knobblers en Misuri. También ejercieron justicia personajes folclóricos como el juez Roy Bean, etc.

Los Cowboy

Los cowboys estadounidenses heredaron su oficio de los vaqueros mexicanos que habitaban el suroeste y oeste del país, desde Texas a California. Después de la guerra civil, su labor cobró auge con el inicio del transporte del ganado desde Texas hacia el norte del territorio, desde donde era luego distribuido. Esta labor necesitaba jinetes diestros y resistentes que garantizasen el traslado del rebaño. Los cowboys formaban un verdadero brazo armado al servicio de los grandes ganaderos o cattle barons, los cuales se quedaban con la mayor parte de las ganancias. Era gente heterogénea, pues había antiguos soldados, afroamericanos, mexicanos, etc.; en su mayor parte, jóvenes e iletrados.

Las rutas surgidas del transporte a campo traviesa se hicieron legendarias (en promedio un viaje cubría alrededor de 16 a 24 km diarios), tales travesías estuvieron plenas de durezas y peligros. Por sus servicios los vaqueros ganaban alrededor de un dólar al día. Una vez pagados, la mayoría de ellos se dirigían a los burdeles, saloons y casas de apuesta de las ciudades ganaderas. Desde esa época el cowboy se transformó en el más prominente encarnamiento del mito de la frontera.

Uno de los vaqueros más renombrados de la época fue Nat Love, mejor conocido como Deadwood Dick. De raza negra, dejó sus memorias en un libro llamado “Vida y aventuras de Nat Love, mejor conocido entre los ganaderos como Deadwood Dick” en 1907, hecho a la medida de las Dime Novels. La relación de hechos y personajes de esta pequeña obra, además, hace dudar de su contenido. Aunque, en palabras del mismo autor, los hechos son ciertos.

A pesar de esto, los relatos son reflejo de la vida de los vaqueros en el lejano oeste, de sus tareas diarias, las largas travesías, las escaramuzas con mexicanos, bandidos, amerindios, etc. Retrata también su personalidad:

Se supone que (el cowboy) no sabe lo que significa el miedo y les aseguro que son pocos los que saben el significado de esa palabra.

Y también el orgullo de serlo:

Montado en mi caballo favorito, mi larga reata en la mano, mi pistola en mi cinturón y las grandes llanuras que se extiendian por millas y millas, de las que cada rincón me era familiar, sentía en ese momento que podía desafiar al mundo.

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